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Recursos Auditivos



Presentaciones Digitales y Comunicación Interactiva:

Una propuesta metodológica hacia el diseño de presentaciones relacionales 
Págs. 248 - 258


3.7  Recursos auditivos
       
Veamos ahora los elementos mínimos necesarios del recurso auditivo,  parte de sus características y lenguaje, así como una breve explicación de los softwares de edición.

3.7.1  El espacio sonoro en un contexto audiovisual

La percepción del espacio sonoro se rige por una serie de leyes perfectamente diferenciadas de las del espacio visual y, lógicamente, el conocimiento de estas leyes puede transformarse en un instrumento muy útil en el contexto de la narración audiovisual-multimedia como lo son las presentaciones digitales.

La posibilidad de dominar los mecanismos que rigen la percepción del espacio sonoro es una aportación esencial que nos permite construir y dominar artificialmente las percepciones auditivas  espaciales de nuestra audiencia, sin que sea necesario que exista en el universo referencial el espacio que debería generarlas.

Ciertas formas sonoras actúan como índices sígnicos que nos remiten a una determinada configuración espacial donde están ubicadas las fuentes sonoras que estamos escuchando. Y, por otra parte, la tecnología nos permite generar y manipular  artificialmente formas sonoras.

La consecuencia inmediata de estas dos observaciones  es la posibilidad de generar espacios sonoros virtuales en la mente de nuestros receptores, que actúan con una extraordinaria fuerza realista. En suma, partiendo de un conocimiento detallado del tipo de alteraciones acústicas que producen en el sonido determinados obstáculos y volúmenes, es perfectamente posible reconstruir artificialmente la sensación espacial. Y también de motivar ciertos estados de ánimo de la audiencia, ya sea con la voz, la música, algún efecto sonoro y simplemente guardando silencio.

3.7.1.1 Fuentes de sonido

Podemos encontramos dos tipos de fuentes del sonido, el directo y el indirecto.

El sonido directo es captado en el momento mismo de la grabación, a través de los diálogos y el sonido ambiente, en el momento mismo en que se producen. En ocasiones no se utiliza el sonido directo debido a que trae algunas desventajas; sonidos innecesarios y ruidos molestos. Existen tres tipos de sonido directo:

Sonido natural tomado al azar   Es aquél que proviene de una fuente real. Por ejemplo: el ruido de la ciudad.

Sonido natural seleccionado  Su fuente también es real, pero se escoge especialmente para reproducirse posteriormente en el momento que y las veces que se requiera, no es una imitación.                                                                   Por ejemplo: viento, tormenta, lluvia, relinchos, ladridos, etc.

Sonido atmosférico realista  Se selecciona de entre los sonidos naturales para sugerir un ambiente particular y real.                        
                                    Por ejemplo: aviones, armas de fuego, automóviles, etc.     

El sonido indirecto, es aquél que es captado del medio ambiente por separado para unirse a la producción posteriormente. De esta manera puede corregirse y modificarse hasta conseguir el sonido más perfecto. 

Los tipos de sonido indirecto son:

Sonido fantástico       Es una distorsión deliberada de la realidad para estimular la imaginación a través de asociaciones.

Sonido abstracto        Es el sonido que estimula ideas y emociones sin referencia a los sonidos naturales. Los pensamientos de quien escucha lo llevan a una interpretación personal.

3.7.1.2 Funciones del sonido

Las funciones del sonido constituyen herramientas que nos ayudan a realizar una buena ortofonía al integrar  los recursos sonoros. Estos elementos componen la imagen auditiva  o sonora y pueden desempeñar una o varias de las siguientes funciones:

Factual        Cuando comunica algo directamente (un discurso).

Ambiental   Establece una ubicación (ruidos de automóviles que sugieren una escena en la calle).

Interpretativo  Cuando evoca pensamientos, sentimientos, ideas, etc. (el sonido de un trombón que imita una risa burlona). 

Simbólico    Cuando usa símbolos de asociación para indicar lugares, estados de ánimo, acontecimientos, etc. (el sonido de la sirena que denota un precaución de una ambulancia).

Imitativo     La imitación de un movimiento o acción de un sujeto (el tic-tac para indicar que se acerca la hora señalada).

Identificativo  Cuando se asocia a gentes o acontecimientos particulares (leitmotiv, tema musical para identificar a un personaje o escrita especialmente para él o ella).

Recapitulativo  Recuerda sonidos ya conocidos o presentados con anterioridad.

Conectivo    Liga escenas, hechos, etc. (Véase Puente musical).

De montaje Sucesión de sonidos ordenados para lograr un efecto dramático o cómico, por ejemplo: las notas del Gordo y el Flaco.


3.7.2 La palabra hablada

La palabra hablada es el elemento principal del lenguaje sonoro, podemos prescindir de los otros elementos y aun así formular un mensaje claro y emotivo. Sin embargo, la palabra es insustituible como factor de coherencia del mensaje sonoro.

La voz es un instrumento de interpretación de la palabra, quién se dirige a un público debe estructurar su mensaje además de recurrir a la mímica o al lenguaje corporal. Así, quien habla o lee debe obedecer a un determinado ritmo y cadencia, de esta forma se evita la sensación de que está leyendo un texto.

La entonación refuerza o modifica el sentido literario de las palabras a través del timbre, el tono, la intensidad y cantidad de la voz. Por ello, para la hablar ante un público se requiere:

   Inflexión de la voz, es decir, saber manejar los tonos al hablar.
   Matizar la voz es utilizar la intensidad para hablar suave o fuerte.
   Al cambio de estado de ánimo se le llama transición de la voz.
   Para lograr mayor dramatismo y suspenso a la lectura, se requiere de hacer las pausas y silencios necesarios.
   Los diálogos y parlamentos no se deben leer íntegramente a una misma velocidad. La velocidad varía de lenta a rápida según lo exija el parlamento.
   Lo que da a un texto la intención de la interpretación es la correcta acentuación de las palabras y frases.
    El ritmo de lectura debe permitir atraer al público y que éste no pierda el interés por el tema.

La voz, dice María Cristina Romo (1987), representa lo más significativo del ser humano porque es la palabra hablada la que nos ayuda a la codificación de la idea que deseamos transmitir a otros. Tiene las siguientes cualidades: tono, timbre intensidad y cantidad.

Tono            Es la mayor o menor elevación del sonido producido por la rapidez de la vibración de las cuerdas vocales. De la mayor rapidez de vibración resulta un sonido más agudo, por ello  la voz de un hombre es grave y la voz de una mujer es aguda.

Según el tono las voces pueden ser clasificadas en: agudas, centrales o graves. En la voz femenina la más aguda corresponde a la soprano y en los hombres al tenor.  Las voces centrales son la mezzosoprano y el barítono. Las voces graves en las mujeres son las contraltos y en los hombres los bajos.

Timbre        Aún  cuando  las  personas tengan un tono de voz  igual  a  muchas más, las voces se diferencian por el timbre que es la personalidad del que la usa o la calidad diferenciadora del mismo.

El timbre es producido por lo que se llama los armónicos accesorios que posee cada ser humano y que le permiten diferenciar su voz.

Intensidad   Depende del volumen y de la cantidad de aire que se utiliza para difundir la voz.

Cantidad     Es  la duración de un  sonido emitido que se propicia de la calidad del mismo.

Estas cualidades, además del uso, las inflexiones y la intención, de acuerdo con Valdez Fontes (1996) nos permiten hacer la siguiente clasificación de las voces:

Voz aguardentosa   Nada armoniosa, bronca, similar a personas que han bebido demasiado.

Voz argentina  Es muy clara y sonora, de timbre agradable, similar a la de los galanes y primeras damas.

Voz atiplada  Es una voz chillona, afeminada o chismosa.

Voz cálida     Es melodiosa, armónica y melosa, similar a la de mujeres frívolas y hombres conquistadores.

Voz campanuda      Es una voz severa, majestuosa y enérgica. Indica absoluta seguridad en sí mismo y asciende sobre los demás, similares a la de hombres de mundo y aventureros o mujeres enérgicas y maduras.

Voz cascada  Es opaca, carece de fuerza y sonoridad, similar a la de los ancianos.

Voz dulce      Connota ingenuidad, candor y timidez, como quien implora y suplica, similar a la de hombres tímidos o mujeres candorosas.

Voz blanca    Similar a la voz infantil o de jovencitos.

Voz de trueno   Es la voz fuerte y dura, una voz gruesa que llena todo el espacio acústico y domina la escena, similar a quien da órdenes.

Como podemos observar, la voz no es igual en todas las personas y es aquí en donde se pone de manifiesto las características del individuo, englobándose en ellas tanto las constitucionales, anatómicas como anímicas.


3.7.3 La Música

El segundo elemento del lenguaje sonoro es la música. Establece el lugar, tiempo y estado de ánimo; ayuda a intensificar la acción y la ambientación y principalmente a realizar cambios de escena. Considerada como la arquitectura del sonido, se distinguen ocho fines primordiales de la música como recurso sonoro:

   Factor de ambientación de una época.
   Elemento de caracterización de personajes y secuencias.
   Fijador de ritmo interno de la narración.
   Definición psicológica de secuencias (humorísticas, tristes, épicas).
   Narración del “tiempo” del relato.
   Antecedente o rúbrica de situaciones.
   Sutura, encadenamiento y transición.
   Elemento protagonista por sí mismo, en primer plano, cuando la acción lo requiera.

3.7.3.1 Función gramatical de la música
En el vocabulario del lenguaje sonoro la música tiene ocho funciones gramaticales: de identificación, cortina, puente, ráfaga, golpe tema, leitmotiv[1], y de salida o cierre, que por lo general se emplean en  programas de radio y televisión, series o películas. Emilio Cisternas (1989) las explica así:
  
Rúbrica de entrada  También llamada de identificación, apertura o introducción.

Cortina musical  Similar a la función de un telón en un teatro, separa un acto de otro, aquí separa una parte de otra del discurso, cuando se expresan ideas diferentes, cuando la acción se traslada de un lugar a otro; cuando hay transcurso de tiempo, podría compararse con un punto y aparte. Para ello se emplea un fragmento musical, previamente seleccionado, que no debe pasar de los diez segundos de duración y tiene que estar de acuerdo con el tipo de programa.

Puente musical   Su función es unir escenas, acciones o ideas. En teatro sería el apagón de luces que permite el cambio de cuadro o escena. El puente podría ser el punto y seguido en una narración. Es una especie de intermedio musical al que se le da más importancia que a la  cortina.

Se emplea generalmente para sugerir un transcurso largo de tiempo entre una escena y otra o para insinuar que la acción se transporta a un sitio diferente al anterior. El puente se aprovecha al disminuir su volumen para enmascarar los párrafos de narración y puede también anticipar la escena siguiente cuando se mezcla con la escena de esa escena. Su duración tiene un promedio de veinte segundos.

Ráfaga              Es  una  especie de  puente  que  une pero su diferencia radica en que el corte es muy rápido y casi siempre repetitivo en su estructura melódica. Su duración se estima en unos cuatro segundos.  La ráfaga vendría a ser una especie de punto y coma.  Se  utiliza para reforzar un diálogo que define una situación, o para llamar dinámicamente la atención del auditorio. Por lo general, se emplea en noticiarios para  enlazar una noticia con otra.

Golpe musical  Es como un signo de exclamación que realza el momento clave en la acción. Lo que pretende es remarcar y hacer sobresalir una parte de la trama.

Tema musical   Una  melodía o una canción se convierten  en   tema musical que identifica a un personaje o a una producción en la medida que se emplee para ello, con la salvedad de que nadie antes la haya empleado con el mismo fin.

Leitmotiv           Es un tema musical compuesto especialmente para una producción o un personaje, por ejemplo: la banda sonora de las películas y los temas musicales de telenovelas. La fanfarria muchas veces sirve para este fin, se trata de un fragmento de música de instrumentos de percusión y metales para anticipar escenas heroicas o situaciones festivas.

Música de salida  Tiene   como   fin   recordar   al    auditorio   la  trama de la producción de la película, serie o programa y motivarle a que la identifique. Puede ser la misma música de la entrada o una variante de la misma.


3.7.3.2 La música y sus representaciones
La música se emplea en sustitución de un sonido virtual o real; la sublimación de un ruido o un grito que, poco a poco, se transforma en música, o para subrayar un movimiento o ritmo visual o sonoro. La música tiene un valor en la profundización de la impresión visual a la que se añade claridad y lógica a la producción.

Dentro de las representaciones de la música encontramos, según Noyola (1998): la representación gramatical, la expresiva o de significación, la ambiental, la reflexiva y la  descriptiva.

Representación gramatical   Es cuando la música actúa como signo de puntuación para separar las partes de un texto, para unir, para servir de transición de un tema a otro. A esos segmentos musicales se les conoce como cortes o inserciones.

Representación expresiva  o de significación
Como     definición     psicológica    de secuencias la música logra duplicar la sensibilidad del espectador, poniéndole en un estado de relajación, mientras que la partitura configura diversos climas emocionales o “atmósferas sonoras”.
La música puede ser, según la escena o momento, humorística, melancólica, épica, dramática, de suspenso, alegre, romántica, vivaz, misteriosa, etc.

Representación ambiental  Es la música que  se recrea dentro de una escena: la banda que ameniza un acto político, la orquesta que acompaña una boda, etc. Es  cuando recrea el ambiente de un lugar junto con los efectos sonoros apropiados para situarnos en él: por ejemplo, para crear el ambiente de un restaurante se emplean sonidos de trastes, murmullos y una melodía ligera.

Representación reflexiva  Se da en el momento que nos hace recapitular sobre lo dicho o visto previamente.

Representación descriptiva    Surge cuando nos remite y describe el lugar o nos ubica en una época precisa y específica. A diferencia de la representación ambiental, aquí la música juega el papel principal. Por ejemplo, si queremos situarnos en algún país nada mejor que utilizar un tema musical representativo, por ejemplo: un tango argentino, un vals austriaco, o música de marimba para Centroamérica. Así como la música sacra nos hace penetrar en un tema religioso y una marcha nos transporta a un relato bélico.

3.7.3.3 Una breve clasificación de la música
  De acuerdo con Brennan (1998) podemos dividir a la música para su estudio en popular y de concierto. De la primera retomamos sólo aquellas clasificaciones más relevantes:

Música popular        Es la música que nace del pueblo. Tiene muchos estilos que han ido cambiando según el contexto y la cultura de donde surge. Por ejemplo, en la música popular mexicana encontramos el bolero, la canción ranchera, el son jarocho, etc.

Música comercial    Cuando la música popular se industrializa pasa a ser comercial. También encontramos aquí la música que se escribe para anuncios publicitarios o propagandísticos de radio y televisión y puede tener la forma de: jingle,[2] cover,[3] o canción.

Música folklórica    Es música popular antigua, creada y desarrollada por las culturas autóctonas de cada región.

Dentro de la música de concierto, podemos acercarnos a partir del período histórico del que proviene:

Música medieval     La Edad Media comprendió desde el siglo V al XV, pero para efectos musicales las obras más antiguas que se consideran en este período fueron  compuestas  entre los años 1150 hasta el 1450. Por lo general, son melodías anónimas.

Música renacentista  Compuesta durante el período que comprende entre el 1450 al 1650.

Música barroca        Data de entre 1600 y 1750, su nombre está asociado a la complicada arquitectura de la época. Un período, relativamente corto, en el que este tipo de música sufrió un cambio; dejó de ser barroca, pero todavía  no era claramente clásica, se le conoce como rococó o preclásico.

Música clásica          Es la música de concierto que fue escrita entre 1770 y 1830.

Música romántica   Su período abarcó de 1830 y 1930.

Música moderna      Surge a partir de 1930 y cubre todo el siglo XX.
Música contemporánea  No tiene un tiempo definido históricamente, sino es aquella de nuestro tiempo presente.


3.7.4 Efectos de sonido

Los efectos de sonido (SFX, sound effects) son el tercer  elemento del lenguaje sonoro. Por lo general, cualquier elemento de sonido diferente de la música o la voz se considera como un efecto de sonido. Balsebre propone una definición para este concepto:

Conjunto de formas sonoras representadas por sonidos inarticulados o de estructura musical, de fuentes sonoras naturales y/o artificiales, que restituyen objetiva y subjetivamente la realidad construyendo una imagen.
–Balsebre (1994).

Su uso adecuado mejorará el mensaje, de lo contrario puede hacer que parezca trillado, torpe, y fuera de contexto.

Hay dos buenas razones para utilizar efectos de sonido: 1) para ahorrar tiempo y palabras, y para dar ambientación. Un efecto de sonido, que dura unos cuantos segundos puede crear la imagen deseada. 2) Para inyectar dramatismo, reforzar su mensaje y captar la atención de su auditorio.

Por lo tanto, en los programas dramáticos es un elemento indispensable. Tiene como finalidad ambientar situaciones, complementarlas e ilustrarlas. Ayudan al público a desarrollar su imaginación y visualizar las imágenes sonoras. Su fuerza surge de la asociación visual que el ser humano hace cuando escucha un sonido. Los efectos sonoros pueden establecer el lugar, el escenario, el tiempo y el ambiente psicológico.

Los efectos sonoros se incorporan a la producción auditiva para otorgarle más realismo y dinamismo. No se trata de utilizar todos los sonidos que hay en una escena, sino los necesarios para ambientar y que el receptor se dé  cuenta de lo que está pasando y de dónde están situándolo. Tampoco es necesario reproducir fielmente todos los ruidos de un escenario y al volumen en que se presentan, basta seleccionar algunos sonidos y establecerlos a un tercer o cuarto plano.

Los efectos o ruidos, son emisiones sonoras producidas por los cuerpos o artefactos: el beso en la mejilla, los pasos en la escalera, el apretón de manos, la bofetada, el disparo de un arma, el batazo, el auto que arranca.

A semejanza de la música, los ambientes y ruidos describen espacios (la playa, el bosque, la selva, la montaña, el cabaret, el aula) y momentos del día (el canto del gallo, los insomnes grillos): refuerzan atmósferas emocionales (puertas rechinantes, campanadas, un ventarrón) y establecen nexos entre una escena y otra, el galope de un caballo, el tren que se aleja).

Carl Hausman (2001) recomienda no utilizar efectos de sonido sólo porque los tiene a su alcance, su uso excesivo es uno de los errores más frecuentes de los novatos... además que resultarán inapropiados y desvirtuarán el mensaje.  

3.7.5 El silencio

El silencio es un tiempo en el que no se produce sonido, al menos perceptible por el oído humano. Dentro de un texto ayuda a comprender mejor determinado contenido y prepara al público para el siguiente período de información. El silencio tiene valor no como ausencia sino como recurso sonoro con interés en sí mismo, es un mensaje cargado de significación por contraste ante el montaje de los demás recursos sonoros.

Algunos manuales de producción radiofónica incluyen al silencio entre los elementos del lenguaje sonoro, donde su empleo oportuno puede cargar de dramatismo o suspenso ciertas escenas.

Puede definirse al silencio como un efecto auditivo determinado por una disminución súbita en el nivel de intensidad sonora, siendo necesario establecer un rango mínimo de diferencia de intensidad entre la señal fuerte y el fondo sonoro que queda al desaparecer ésta.

Para que se produzca la sensación de silencio es necesario que el fondo sonoro de baja intensidad tenga una duración de al menos tres segundos.

3.7.5.1 Usos expresivos del efecto-silencio
Existen tres  usos expresivos fundamentales que se suelen dar al efecto-silencio en los discursos audiovisuales. Denominaremos estas tres grandes categorías como: el uso sintáctico, el uso naturalista y el uso dramático.

Uso sintáctico     Hablamos de uso sintáctico cuando el efecto-silencio  se utiliza para organizar y estructurar los contenidos audiovisuales. Es decir, cuando actúan simplemente como instrumento de separación. Este tipo de uso viene determinado por un contexto que podríamos denominar “de contenidos neutros”.  Por ejemplo, cuando el efecto-silencio se ubica al final de un texto hablado  que acaba de finalizar, detrás de una situación dramática que ha sido resuelta con un final feliz, al concluir una pieza musical completa, etc. Tras este tipo de situaciones contextuales, el valor expresivo que aporta el desencadenamiento de un efecto-silencio es el de separador, indicando con mucha claridad al oyente  que se ha llegado al final de una etapa y que, a continuación, va a comenzar algo completamente distinto que tendrá muy poca o ninguna relación con todo lo anterior.

Uso naturalista        Corresponde a aquellos efectos-silencio que se utilizan imitando estrictamente los sonidos de la realidad referencial: el sonido de pasos se elimina / efecto-silencio/, la respiración  deja de sonar / efecto-silencio/, el sonido de rodadura de los neumáticos cesa y se resuelve el ruido del motor / efecto-silencio/, etc. Cuando se sitúan más de tres segundos de fondo sonoro de baja intensidad tras este tipo de informaciones sonoras, el efecto-silencio desencadenado se descarga de un valor esencialmente descriptivo. En este tipo de situación contextual, los efectos-silencio actúan expresando informaciones objetivas muy concretas sobre la acción narrada. Siguiendo con el ejemplo anterior: mientras suenen los pasos el personaje anda, el tiempo que dejan de sonar indica que el personaje está parado; mientras escuchamos la respiración el enfermo vive, si ésta se detiene es que el enfermo ha fallecido; si escuchamos el motor y los neumáticos de un vehículo es que el automóvil está circulando, si ambos dejan de sonar es que el auto se ha detenido.

Uso dramático         Llamamos así al uso consciente del  efecto-silencio por parte del narrador para expresar algún tipo de información simbólica concreta como: fallecimiento, suspenso, vació, angustia, etc. Este uso del efecto-silencio no tiene una relación  directa con la reproducción  objetiva del paisaje sonoro de la realidad referencial. Su uso es extremadamente abierto y el tipo de carga simbólica que adquiere depende, a la vez, de la presencia de ciertas incongruencias narrativas y del tipo de información emocional que contiene el discurso que lo precede.

3.7.6 El montaje sonoro

Lo último, en la posproducción se realiza  la mezcla de sonido; se unen los diferentes elementos: la música, los efectos de sonido, la grabación del diálogo, los espacios de silencio. De esta manera se crea la banda sonora. 

Entenderemos por montaje no sólo el hecho físico, electrónico o digital de composición de un producto auditivo, visual o audiovisual, sino al proceso creativo en la mente del autor que le da sentido al mensaje. En este sentido el montaje es la yuxtaposición de cada uno de los recursos sonoros para crear un nuevo sentido, es el momento que nos permite enriquecer nuestra producción para reordenar, cambiar y eliminar para corregir errores, así cada recurso deja de tener sentido por sí solo para generar en conjunto una sensación y una emoción en el espectador.

Como en la comunicación interpersonal o en la comunicación del ser humano con su entorno, en el contexto del lenguaje audiovisual cada forma sonora es utilizable y utilizada de múltiples maneras para obtener sentido de ella. No obstante, usamos formas sonoras y las interpretamos dándoles un sentido.

La información que nos permite desarrollar sentido no es el contenido arbitrario de la palabra, sino la matización sonora con la que se está  pronunciando ésta. Evidentemente, existe una relación directa entre la forma de pronunciar y el sentido completo que asignemos a cualquier texto oral.

El receptor reestructura, matiza y recrea cada signo sonoro en función de la situación comunicativa en la que lo encuentra. Y no sólo eso, sino que cada forma sonora, es capaz de recomponer formas nuevas con contenidos nuevos de acuerdo al montaje que se le impregne.

Estamos diciendo que el receptor, el oyente, parte del dominio profundo de sus propios automatismos perceptivos y de la acumulación de una larga experiencia vital para asociar formas sonoras y sentido, para conducir activamente su propia escucha. El oyente decide activamente en cada ocasión cómo debe oír y luego interpreta lo que oye para darle sentido. Pero este sentido no tiene por qué estar en repertorios prefijados, puede ser un sentido nuevo: modificado, recompuesto, o recién descubierto.

3.7.6.1 Integración de los elementos sonoros: planos y secuencias

 Con los distintos medios técnicos existentes, es posible crear diferentes planos sonoros, es decir, es posible crear artificialmente diversas perspectivas sonoras. En este sentido, podemos hablar de la existencia de una serie de planos sonoros, según la distancia aparente a la que se encuentra la fuente sonora respecto al oyente.

La secuencia sonora se refiere a una unidad sintagmática que posee una unidad de espacio y tiempo, y que nos permite estructurar un relato auditivo en distintas unidades o secuencias mecánicas.

Una o varias secuencias sonoras podrán formar parte de un mismo bloque, teniendo en común el ser una unidad de acción o secuencia y de escena (unidad de espacio y tiempo, más pequeña que la secuencia).

Para integrar los elementos sonoros en el montaje es preciso primero conocer los planos sonoros y su utilización:

Primer plano  El recurso sonoro denota una presencia inminente. La fuente sonora está junto a nosotros. Se emplea por lo general durante todo el tiempo de una narración o diálogos. Sin embargo, existen momentos en que la música o algún efecto sonoro ocupan un lugar sobresaliente y ocupan este sitio. Otros autores le llaman también “plano íntimo” o “primerísimo plano” para expresar su fuerza dramática.

Segundo plano     Se advierte cierta lejanía con respecto al plano anterior, pero el recurso sonoro acompaña exactamente detrás al recurso en primer plano para cubrir los espacios que éste deja vacíos.

La fuente sonora aparece con una presencia normal, situada a poca distancia del micrófono (unos dos metros).

Tercer plano         También conocido como plano de ambiente, en él por lo general  se encuentran la música y sonidos de ambiente. La fuente sonora se halla a cierta distancia de la toma de sonido y, por tanto, del oyente.

Cuarto plano   Aunque a veces pase desapercibido, es empleado para los “fondos musicales”, también suele denominársele plano de fondo. Se trata de sonidos que suenan siempre en la lejanía respecto a una fuente de sonido que oímos en primer término.

Los factores que se tienen en cuenta para establecer las diferencias de planos son la situación de la fuente sonora respecto al oyente:

a)   Las relaciones figura / fondo (cómo una fuente sonora destaca sobre otras).

b)   El tamaño y la distancia.

Pero en definitiva, todo depende de la percepción del oyente, por lo que el montaje de audio merece un tratamiento especial, ya que es más que una simple mezcla de los recursos sonoros: requiere una gran habilidad en el manejo de los equipos de sonido y, sobre todo, una gran formación musical y sensibilidad por parte del editor.


[1] Leitmotiv.- Palabra germana que significa “motivo conductor o principal” y se utiliza desde tiempos de Wagner para identificar un tema musical asociado a determinado personaje. Hoy en día se aplica, por extensión, a cualquier frase, idea o situación que se repite, incluso en trabajos de índole literario, musical, pictórico, etc.  El origen de las palabras. Ed. Muy interesante, México 1996.
Leitmotiv.- Locución latina para designar el “motivo recurrente”, como factor de reconocimiento para el espectador frecuente fundamental, de una obra, muy utilizado como tema musical en el arte cinematográfico por su tensión melódica, rítmica y armónica que tiene un gran poder de evocación en la audiencia al repetirlo, evolucionando. La misma función puede desempeñarla una imagen, una palabra o una frase. De la Mota Ortega (1998:280).
[2] Jingle.- Voz inglesa  que se utiliza para referirse a la tonada o canción creada ex profeso para acompañar un anuncio, con el fin de facilitar el recuerdo de un mensaje.
[3] Cover.- Contracción de la voz inglesa cross over, versionar o hacer una versión de... Se emplea en el ambiente musical para referirse a los cambios de letra o de ritmo de la versión original.

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